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Gran Buenos Aires

Vecinos organizados para echar a ladrones, una tendencia que crece

En Loma Hermosa, a 15 cuadras de donde el médico Lino Villar Cataldo mató a un asaltante, instalaron 13 cámaras de seguridad. Y avisan vía WhatsApp cuando hay desconocidos.

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Es un barrio de Loma Hermosa, muy cerca de donde hace dos años el médico cirujano Lino Villar Cataldo mató a un ladrón que le robó el auto. Por este caso, la víctima del asalto irá a juicio oral. La primera cámara de seguridad está sobre la calle Argentina, a metros de ruta 8. A la altura de la curva, siempre sobre Argentina, ya hay seis. La última fue instalada en la otra esquina, cuando choca con Lavalle. En total son 13 en una cuadra y media de Loma Hermosa, en el partido de Tres de febrero.

“¿Ustedes vinieron en auto?”, indaga Hilda Núñez, una de las 25 vecinas de la cuadra que se organizaron para colocar las 13 cámaras. Cuando se le responde que sí, repregunta: “¿Ese muchacho está con ustedes?”, por el chofer que trajo al periodista. “Pregunto porque está dando vueltas, por las dudas”. Los vecinos viven así: tienen un grupo de WhatsApp en el que comentan todo lo que les resulta sospechoso o, las veces que regresan de madrugada, piden que los miren.

La idea nació hace un año, cuando Claudia tocó timbre por timbre, contó la idea y habló de un presupuesto. No lo dudaron: saben que viven en una zona caliente del Conurbano. Esta tendencia ha crecido en los últimos años en distintos barrios del GBA a la par de la inseguridad, con vecinos conectados por WhatsApp y asumiendo un temerario rol que debería estar en manos de la Policía.

En 2016, Loma Hermosa apareció en todos los medios, a partir del intento de robo donde Villar Cataldo mató a un ladrón, a 15 cuadras de donde fueron instaladas las cámaras.
Lino Villar Cataldo, el cirujano que mató a un ladrón en San Martín, en su primera aparición pública tras el hecho.

Lino Villar Cataldo, el cirujano que mató a un ladrón en San Martín, en su primera aparición pública tras el hecho.

En 2018 hubo casos graves: el 1° de enero, un niño de 6 años, Brian Quiroga, fue atropellado por motochorros que huían de un asalto y estuvo un mes internado en La Plata, adonde ingresó en coma farmacológico y se recuperó.

En marzo, hubo un enfrentamiento entre dos delincuentes y la Policía, donde se contabilizaron más de 30 disparos. En total, el grupo de vecinos desembolsó cerca de $ 1500 por casa. Ya habían colocado dos alarmas vecinales. Así se conocieron. Porque anteriormente solo se tenían de vista, a pesar de que la mayoría lleva varios años en el barrio. La inseguridad hizo que comenzaran a relacionarse y a tener trato de vecinos. Con los de la cuadra y los de otras zonas, que se enteraron por Facebook y los contactaron para pedirles asesoramiento.

“Nos cuidamos entre todos”, aclara Claudia Chukri. “¿Qué gano si solo miro la puerta de mi casa? Lo importante es que nos miremos entre todos. Y no pienso en si estoy perseguida o no mirando las cámaras cada vez que puedo. Pienso en que estoy pendiente de mi vecino”.

José es un vecino más. O no. Tiene 35 años y desde los 15 se dedica a la instalación de cámaras. En la zona ya lo contrataron tres grupos de vecinos para colocar un cámaras a lo largo de una cuadra. Dos son de Caseros, otra en Loma Hermosa y está por cerrar con vecinos de Villa Ballester.

“Hace años que solo me encargan cámaras, y lo que les recomiendo son las alarmas. Porque si no estás pendiente del celular o la tableta no podés hacer nada mientras te entran a robar”, cuenta. Y agrega: “Hay vecinos que se van de vacaciones tranquilos teniendo cámaras. Primero, porque pueden mirar su frente desde el rincón del mundo que quieran. Segundo, porque les piden a sus vecinos que estén pendientes de su casa”.

Antes de instalarlas, los representantes de la cuadra se presentaron en la Municipalidad de Tres de Febrero. Aclararon que iban a podar los árboles y a instalar las cámaras. Fueron Estado, ante la falta de respuestas. Y desde que cuentan con las imágenes en sus celulares, pasaron cosas. Viven en el límite de los partidos de Tres de Febrero y San Martín, y notan cómo la Policía hace cruzar a mendigos o borrachos del otro lado, para sacarse un problema de encima.

También observaron a un agente que descubrió veinte bolsitas de cocaína entre las ropas de una travesti: abrió diez y las tiró al piso, y se quedó con el resto. La travesti se fue, como si nada.

Otra problemática son los autos robados: ven a los ladrones (aseguran que suelen ser los mismos) que los abandonan sobre la calle Argentina, y a los sistemas de alarma satelital que los recuperan. Cuando notan movimientos extraños, avisan en el grupo y salen, al igual que en el barrio La Rotonda, de Florencio Varela. Allí, están a la caza de los ladrones. «Chorro atrapado, chorro linchado», es el peligroso slogan.

“Ya echamos a algunos grupitos que estaban a punto de entrar a robar. Por suerte nos ven y salen corriendo. Se sorprenden de que salgamos varios a la vez”, comenta Marta Godoy. A otra que echaron fue a una travesti que para sobre la ruta 8 y tenía sexo con clientes sobre la cuadra. La vieron en las cámaras y cuando regresó, salieron a escracharla y a decirle que ni se le ocurra volver.

Como dicen no creer en la Policía, hacen su propia prevención. A veces salen sin tener certezas de las intenciones de los señalados por las cámaras. Les han pedido identificación a los que trabajaban en la calle. O preguntan en el grupo: «¿El auto azul vino a visitar a alguien? Lleva 10 minutos con gente arriba». O, «estoy volviendo (si es de noche o madrugada) y me quedé sin datos: ¿la cuadra está tranquila?, ¿me miran?».

Además, advierten cosas como “hoy festejo mi cumpleaños. Nuestros familiares y amigos van a venir en varios autos”. En esta cuadra de Loma Hermosa, es como si el Estado no existiera. Sus vecinos decidieron cumplir ese rol.

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