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Para "aquietar las aguas"

Reunión secreta entre el Gobierno y la Iglesia para bajar el tono de confrontación tras la misa con Moyano

El secretario de Culto Alfredo Abriani se reunió con el presidente de la Conferencia Episcopal monseñor Oscar Ojea.

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Fue una reunión reservada y con el objetivo central de “aquietar las aguas”, según confiaron ambos interlocutores. En este clima se desarrolló el encuentro del secretario de Culto Alfredo Abriani con el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y referente claro de la Iglesia monseñor Oscar Ojea que buscó dejar atrás el enfrentamiento de la Iglesia con el Gobierno por la misa que se dio con Hugo Moyano y toda la cúpula sindical opositora hace 10 días en la Basílica de Luján.

El encuentro de Ojea con Abriani se realizó el miércoles pasado, es decir, apenas tres días después de la misa que ofició monseñor Agustín Radrizzani ante gremialistas.

La foto que circuló este mediodía del papa Francisco firmando una remera de aquella polémica misa no varió el tono y el perfil de ese encuentro que buscaron tanto el Gobierno como la Iglesia. Así lo aseguraron en las últimas horas quienes protagonizaron el acercamiento para calmar ánimos beligerantes.

Abriani estuvo en la tarde del miércoles 24 en un salón de la Conferencia Episcopal Argentina, ubicada en Suipacha 1034 de esta Capital Federal, y fue recibido por monseñor Ojea, un referente directo del papa Francisco en el país.

“La vinculación institucional con el Gobierno es normal y los canales de comunicación son adecuados”, dijo un prelado muy cercano a Ojea. A la vez, la misma fuente que estaba al tanto de cada detalle de aquel encuentro reveló que “hay muy buen diálogo de la Iglesia con las autoridades del Gobierno y nada hará variara esa situación”.

Por el lado del Gobierno, fuentes confiables que se reunieron en los últimos días con Abriani dijeron que el secretario de Culto se vio con Ojea por pedido del presidente Mauricio Macri y el jefe de Gabinete Marcos Peña.

La intención final de ese encuentro fue “aquietar las aguas”. Esto es bien claro en el lenguaje de la diplomacia vaticana: bajar los decibeles a la eventual confrontación que se dio entre la Casa Rosada y la Iglesia tras la misa de Luján con Moyano y sus aliados sindicales.

“No hay que exagerar y hacer de esta misa una polémica. Damos por superado ese momento y así se lo hicimos saber a la Iglesia”, confirmó otro funcionario del Gobierno que fue informado de aquel encuentro en la Comisión Episcopal Argentina.

En la Casa Rosada puertas adentro creen que la Iglesia “se vio desbordada” por el pedido de Moyano y sus sindicalistas amigos. También intuyen en el Gobierno que el papa Francisco sabía de esa misa pero que nunca quiso alterar los pasos de la Iglesia argentina.

El secretario de Culto le informó al jefe de Gabinete cada detalle del encuentro que se dio con Ojea y ambos coincidieron en que el canal de diálogo con la Iglesia deberá ser en adelante el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y nadie más.

A la vez, la decisión de Macri de no elevar el tono de polémicas y evitar la confrontación con la Iglesia se cumplió casi a rajatabla. Solo dos referentes del oficialismo se salieron del libreto.

El senador de Cambiemos Esteban Bullrich dijo que a modo personal le había caído mal la misa de Luján y que “el camino no es ir por la protección de los corruptos”. En tanto, el ministro de Transporte Guillermo Dietrich sólo atinó a deslizar en una entrevista que “la Iglesia deberá rendir cuenta por sus actos y dar explicaciones que le correspondan”. Nadie más habló del tema.

Es más, las palabras de monseñor Ojea sosteniendo que “la Iglesia recibe a todos los sectores que lo pidan”, ni siquiera fue leída en el Gobierno como un mensaje de respaldo de la cúpula eclesiástica a Moyano.

El encuentro privado del secretario de Culto y el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina apuntó a tranquilizar los ánimos y a “mirar hacia adelante”, como remarcó un referente del Gobierno. Así, en la Casa Rosada creen que se puso fin a un momento de tensión aunque por ahora no se prevé una visita o llamado de Macri al papa Francisco.

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