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Tras la reunión con Lavagna

Pichetto: “Nuestro deber es construir una alternativa, estar en el ballotage y ganar las elecciones”

Tras desayunar con el ex ministro de Economía, el senador nacional visitó un club en Mar de Ajó. En una entrevista volvió a descartar la unidad con el kirchnerismo y aseguró que no hay candidaturas definidas en su espacio.

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Igual que días atrás lo hizo el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, Miguel Ángel Pichetto viajó de Buenos Aires a Cariló especialmente para ver a Roberto Lavagna. La foto se viralizó antes de que el senador patagónico llegara a Mar de Ajó, donde tenía preparada una charla en tono electoral con vecinos de esta localidad del Partido de la Costa, bajo el tinglado de un club barrial.

Allí, ante 47 personas que lo escucharon y luego cantaron la marcha peronista a cappella, Pichetto reprodujo los conceptos que viene lanzando como combustible de sus intenciones de jugar en octubre por el puesto mayor, la Presidencia. Pero la foto con Lavagna abre otros interrogantes. ¿Cuál será la fórmula de Alternativa Federal, el espacio que el senador comparte con Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey, entre otros? ¿Es imposible la unidad total del peronismo después de que la pidiera Julio Zamora, intendente de Tigre cercano a Massa? ¿Fue la foto de Pichetto con el ex ministro de Economía de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner una especie de respuesta a esa expresión?

“Tengo con Roberto una relación fluida, no de ahora, sino de antes. Me tocó ser presidente del bloque del Senado cuando él era ministro de Economía en el peor momento de la Argentina así que tengo un gran respeto por él. No es la primera vez que hablamos, venimos conversando, fue una charla sobre la realidad económica, el país, no hablamos de candidaturas”, explicó, diplomático, Pichetto.

—Días atrás en un breve cruce de palabras no desmintió ni confirmó su candidatura. ¿A usted qué le dijo?

—Es un hombre muy prudente, inteligente. Y está pensando en la Argentina, en grande. En una visión de unidad nacional que comparto plenamente y vengo anunciando igual que él. No alcanza un gobierno de facción o sectario, hay que construir políticas de Estado para afrontar la discusión de reformas estructurales para poner al país en crecimiento, en desarrollo, para que se genere empleo, se pueda sacar a mucha gente de la indigencia, del plan, de la pobreza. Me parece que esas son las preocupaciones que tiene Lavagna y comparto plenamente. Y ya va a llegar el momento de la definición.

—Tras la foto con Lavagna algunos medios ya insinuaban que la fórmula podría ser Lavagna-Pichetto.

—No, no hemos hablado de eso, para nada. No hay fórmula definida y veremos cómo lo resolvemos. Por la vía del diálogo y del consenso por los dirigentes de Alternativa Federal, o por las PASO. El espacio tiene una calidad en los recursos humanos muy importante. Hay hombres jóvenes como Urtubey, como Massa. Tiene hombres con experiencia, como en el caso de Schiaretti, que viene gobernando Córdoba, o en el caso mío y de Roberto, que ha tenido la experiencia central de recuperar la Argentina y ponerla en marcha. En mi caso particular tengo una gran experiencia parlamentaria, he visto pasar a los grandes presidentes de la Argentina y también he estado en el Ejecutivo cuando he sido intendente. El país también requiere gente con experiencia, con conocimiento de lo público. Cambiemos, más allá de haber fracasado con la política económica, también ha fracasado por no tener un adecuado conocimiento del manejo de lo público. Es una falla de las más estructurales.

—¿Del manejo de lo público el peronismo da garantías?

—El peronismo es un partido de gobierno y de poder. Y tiene indudablemente una praxis ligada al gobierno. En este caso, Alternativa Federal nuclea gente experimentada que ha estado en roles muy importantes, y creemos que podemos ser una opción para superar la polarización, la grieta, poner al país en un modelo productivo de desarrollo. Operar la idea del orden, de la seguridad.

—¿De qué orden y seguridad habla?

—No del orden fascista. Me refiero a la seguridad ciudadana, al orden como valor en una sociedad organizada, en donde cualquiera no tiene derecho a cortar la calle, a impedir que otro circule, recuperar un valor, un valor que tiene que ver con que la ley vale y es para todos.

—¿Pero ese valor no cree usted que se recupera con inclusión y trabajo, más que con orden?

—Por supuesto. El concepto del orden tiene que ver con el orden esencial, con recuperar la idea del trabajo, la de la recuperación del trabajador como el verdadero sujeto social por excelencia. No es el subsidiado desocupado sino el trabajador. Cuando Perón le hablaba al pueblo, el sujeto del peronismo es el trabajador. Y la seguridad también es un factor para que la gente pueda vivir en paz y en tranquilidad. Y hay que reconstruir las fuerzas de seguridad, reorganizar las policías provinciales, generarles una doctrina. Y también hay que recuperar las Fuerzas Armadas, para que sirvan en el proceso de la democracia para defender el territorio.

—¿Por qué dice “recuperar”?

—Porque están destruidas.

Alrededor de la charla se juntó un grupo de diez personas a escuchar. Un hombre con equipo de gimnasia azul, que ya había hablado con el senador en dos ocasiones, una antes de su breve discurso a las 47 personas y otra, más extensa luego, lo interrumpió durante la respuesta.

“Le pido que no privaticen la energía, por favor”, reclamó el señor.

—Lo voy a tener en cuenta— respondió Pichetto, amablemente.

—Se lo pido, no privaticen ni tercericen, porque los yanquis están a la velocidad de la luz adelante nuestro y saben el mal que nos van a hacer. Nos queda energía para 40 años.

—Lo voy a tener en cuenta, muchas gracias.

—El otro día, Alberto Samid, expuso en una entrevista su idea de que el próximo gobierno peronista tiene que nacionalizar todos los recursos.

—Yo tengo una visión de un capitalismo moderno, no me asusta que haya empresas públicas o privadas, pero tienen que estar al servicio de un desarrollo nacional. No todo lo tiene que hacer el Estado. Muchas veces el Estado a cargo de empresas las terminó fundiendo. Lo que está en manos del Estado tiene que ser eficaz, y lo que está en el sector privado tiene que tener un fin del desarrollo de la Argentina. El desafío es construir un empresariado nacional que defienda el interés de la Argentina. Brasil tiene eso, más allá de los errores. Estados Unidos también tiene el concepto de burguesía nacional. Es fundamental.

—¿Usted cree que ese concepto de burguesía nacional se ha visto desdibujado con el último gobierno de Cambiemos?

—Lo ha impactado fuertemente todo este esquema de denuncias, ha pegado muy fuertemente sobre empresas nacionales. No estoy a favor de la impunidad, pero me parece que hay un desafío por delante del próximo gobierno de tratar de preservar a las empresas. Apartar a los directores que estén comprometidos pero continuar. De lo contrario se corre el riesgo de la transnacionalización. Lo que a mí no me gusta es manejarme con conceptos viejos. El problema del mundo no es el consenso de Washington ni el neoliberalismo ni las privatizaciones. Hoy el mundo se cierra, hace proteccionismo, cuida sus empresas, cuida sus trabajadores, controla la inmigración. Es un mundo más egoísta. No me gusta mucho pero es el mundo en que vivimos.

—¿Está de acuerdo con la política del proteccionismo?

—Estoy de acuerdo con defender la industria argentina en los espacios urbanos porque la gente cuando pierde el trabajo va a la desesperación. No estoy de acuerdo con un sistema de importaciones libres y alegres como ha tenido este gobierno, que ha importado productos textiles chinos baratos, cerdo, calzado, metalmecánico. Y ha destruido muchas fábricas con las tarifas y sin incentivos. Fue muy duro. Estoy de acuerdo con eso. El mundo va hacia eso. Cuando vemos y analizamos el fenómeno americano, Trump dice “primero Estados Unidos, segundo las empresas americanas, tercero los trabajadores americanos”. Creo que hay que mirar de cerca qué va a pasar con Brasil. Creo que hay que trabajar fuertemente para la integración comercial con Brasil. Esperemos que el Presidente consolide con Bolsonaro la idea del Mercosur porque juntos podemos llegar a ser un factor muy importante de exportación. Tampoco se puede ir a una economía cerrada de vivir con lo nuestro al estilo de Aldo Ferrer en los 60. El mundo está integrado. Pero hay algunas cosas que no podés abrir para todo, así alegremente todo. Hay algunas cosas que tenés que cuidar porque tienen que ver con el trabajo urbano. Está pasando ahora con la carga impositiva, con la carga tarifaria, con lo que significa el impacto demoledor del crédito, la falta de financiamiento de la Pyme.

—Habló de Bolsonaro. ¿No le da miedo la bajada de línea que tiene en lo social, especialmente en contra de las minorías?

—Miedo no me da. Puede haber un efecto expansivo, claro. En materia de seguridad puede haber si los carteles de narcotráfico tipo Comando Vermelho son corridos por el ejército, pueden venir a la Argentina. Después, mi visión es totalmente distinta en orden a las minorías, a la ampliación de derechos, de garantías, yo he votado a favor de la interrupción del embarazo, he votado por el matrimonio igualitario y no quiero ser vanidoso pero quizás estuvieron ahí mis mejores discursos.

—¿No cree que con la legalización de algunas drogas se combate el narcotráfico?

—La verdad que no lo comparto porque la droga menor da lugar a la droga más fuerte.

—Pero no hay un sustento científico…

—Bueno, me interesa profundizarlo, pero hemos visto algunas experiencias, incluso hay algunas series interesantes que se están dando. La marihuana se puede valorar o analizar como una droga de menor entidad, pero el paso posterior es la cocaína.

—Los médicos dicen que la puerta de entrada suele ser el alcohol o la puerta de la casa del dealer, no que haya una sustancia que lleve a la otra automáticamente.

—Todas son adicciones. El problema son las adicciones. En general proviene siempre de la insatisfacción, del malestar y fundamentalmente de la falta de un proyecto de vida.

—Abrió su discurso aquí hablando de “una gran unidad nacional”. ¿Comparte la idea de Gioja de “unidad hasta que duela” y que ratificó en una entrevista de ayer en este medio Aníbal Fernández?

—Ellos plantean… a ver, yo respeto a Aníbal, es un gran político, muy inteligente. Pero el concepto de unidad que ellos manejan es una subordinación a la ex presidenta, no es una cuestión de tipo personal, es una etapa cumplida, con actores que se repiten, que dicen que van a tener un tufillo parecido al chavismo, eso le hace daño hasta a la propia ex presidenta. En ese lugar yo no voy a estar.

—El intendente de Tigre, Julio Zamora, muy cercano a Sergio Massa, reclamó una gran confluencia del peronismo.

—Es una expresión individual, respetable, pero yo en lo personal no la comparto. Alternativa Federal creemos que tiene que tener identidad. Si no tenés identidad… yo no soy un papel en el viento. Así como digo no al desafuero en la etapa de instrucción o la prisión preventiva, porque no corresponde, también digo no a la continuidad de un proyecto que ya tuvo 12 años. Y el peronismo tiene que reformularlo, cambiarlo, trabajar con nuevos liderazgos para recomponer la confianza de la ciudadanía. Yo no odio. En política no hay que odiar, es una estupidez. Lo que sí tengo es una mirada desde el punto de vista del análisis político distinto, que me determina que esa unidad, que es un fin loable, porque es bueno que la familia esté unida, ahora en la política es otra cosa. Me tenés que decir a dónde vas, cuál es el programa. ¿El de La Cámpora? ¿La conducción estratégica ideológica de Carlos Zannini?

—¿Está dispuesto a discutir internamente con ellos?

—Yo estoy en otra construcción.

—¿Alternativa Federal y el kirchnerismo tienen margen en relación a la cantidad de votantes para buscar el gobierno por separado?

—Todo es relativo. Eso está construido con los datos estadísticos de las encuestas de 2015 y 2017 que no pueden mentir cuando analizan el proceso electoral, en donde hay un 35% que no votaría a ninguno de los dos, ni a Macri ni a Cristina. Aun cuando construyan la polarización porque es funcional a ambos y los medios jueguen ese juego.

—¿La polarización le conviene a Macri?

—Sí. Si algo tengo claro después de haber debatido cuatro horas con Jaime Durán Barba es que al Gobierno le interesa enfrentar a Cristina Fernández de Kirchner. Ninguna alternativa que pueda ser opción le conviene al Gobierno. Si pudieran estratificar el pasado, van a jugar con la corrupción, ya están las cartas arriba de la mesa.

—¿Massa no lo llamó después de la reunión con Lavagna? ¿Se enojó por la foto?

—Hablamos hace un rato. Está en Mendoza recorriendo. Nos tenemos aprecio, lo conozco de hace mucho tiempo. El secreto es que estamos caminando todos. La política se hace con la gente.

Fuente: Infobae

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