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Cambios en el Gobierno

Natalia Sarapura suena para reemplazar a Ada Galfré como Ministra de Desarrollo Humano

Ada Galfré habría abandonado su cargo, en medio de fuertes cuestionamientos a la política social en Jujuy. Dentro de Casa de Gobierno dan por hecho su salida; su reemplazo sería la secretaria de asuntos indígenas, Natalia Sarapura.

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La ministra de Desarrollo Humano, Ada Galfré, abandonaría su cargo en las próximas horas y ya tendría reemplazante. Su ministerio está rodeado por las críticas en la implementación de la ayuda social.

Los dramas sociales pusieron a sus funcionarios de máxima confianza en la mira de la justicia por mal desempeño. No es la primera vez que la versión circula, pero esta vez son avezados dirigentes que caminan los pasillos de Casa de Gobierno quienes admitieron la delicada situación por la que atraviesa la ministra de desarrollo humano, Ada Galfré. “Se quiere ir”, reconocieron desde su entorno.

Superada por las dificultades en la implementación de la ayuda social, a la que el gobierno volcó miles de millones de pesos, y temerosa por el frente judicial, con los fiscales de investigación revisando con detenimiento su desempeño y el de sus funcionarios/as de máxima confianza, la ministra estaría pidiendo con insistencia que le permitan abandonar de inmediato la gestión provincial.

La inconveniencia política de mostrar en este momento una renuncia, en un área clave y de una persona de confianza del gobernador Gerardo Morales, sería lo único que sostiene a Galfré en su cargo por estas horas.

En el propio Poder Ejecutivo hay malestar por el desempeño de la funcionaria y su equipo, ya que consideran que pusieron en sus manos una enorme cantidad de recursos que no supieron manejar con eficiencia y derivaron en problemas para el gobierno, en medio de un profundo agravamiento de la situación social.

Las quejas en la entrega del Plan Social Alimentario (PLASONUP) calaron hondo en el seno de la administración Morales, cuyo miedo principal es la falta de popularidad. Gritos de gente humilde, que hace filas durante jornadas enteras para recibir un puñado de productos cada dos o tres meses, son un verdadero fantasma para la administración radical.

La falta de transparencia en la administración de los millones que maneja es el problema de fondo, que sigue inmediatamente después de las quejas de la gente.

El equipo de Galfré no pudo explicar nunca a quiénes les compra la mercadería que reparte, cuánto paga por esa compra y cómo selecciona a las empresas que se llevan el formidable negocio.

El retraso en los pagos a los proveedores de comedores comunitarios, la entrega de cheques sin fondo, el duro cuestionamiento que el Tribunal de Cuentas le formuló, conforman el capítulo más duro de la gestión de la ministra. Sin embargo, no es el único. En las últimas semanas fue vox populi que la Justicia estaba revisando con detenimiento el desempeño del área.

Desde el caso Alexis Mamaní, hace 10 meses, hasta la actualidad, las tragedias familiares se sucedieron sin solución de continuidad. El último drama que puso en la vidriera a la provincia fue la violación de una niña de 12 años, que tuvo que ser intervenida luego de un embarazo de casi seis meses. Más allá de sus ribetes policiales, el caso desnudó la ausencia alarmante de trabajo en territorio de uno de los ministerios destinados a atender la situación de la gente más vulnerable.

La golpiza que una mujer le propinó a su hijo de tres años, filmándose supuestamente para atormentar al padre, dejó expuesta a su secretaria de niñez, adolescencia y familia, Ana Rodríguez.

La secretaría habría contado con antecedentes de maltrato o comportamiento irresponsable de la mujer, sin embargo no hubo presencia del ministerio en ese hogar, al menos para seguir de cerca la situación. Nuevamente, el recuerdo del caso Alexis Mamaní sobrevoló a las dependencias de Galfré.

Finalmente, hay comentarios en el seno del radicalismo que señalan la soberbia y la actitud de suficiencia por parte de la funcionaria. Algo parecido surge de los círculos más próximos a su hija, Soledad Sapag, secretaria de paridad de género, a quien la ministra le puso, aseguran, todos los recursos posibles en el ministerio, con el objetivo de que “se luzca” en la gestión.

La falta de un apoyo fundamental, el de la militancia, también habría provocado un vacío que motivarían la confirmación de que la gestión Galfré ha llegado a su fin.

Incluso, en las filas del oficialismo ya mencionan a su posible reemplazo. Se trata de la secretaria de asuntos indígenas, Natalia Sarapura, una abogada de perfil bajo, perteneciente a los pueblos originarios, que ha sabido mantenerse cerca del poder.

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