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Cuenta regresiva

Locos por Rusia: juntaron hasta el último peso y alentarán a la Selección en el Mundial más caro de la historia

Las historias de los argentinos que podrán estar en la fiesta global del fútbol.

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Locos de remate. Enfermos. Fanáticos. Apasionados. Cualquiera de estos epítetos los define. Son los hinchas argentinos que van a copar Rusia para bancar a la Selección en el Mundial. Capaces de aguantar 26 horas de vuelo, con dos escalas, para ver a Messi y sus compañeros. Son los que van a gritar desde la tribuna; a decir «cuánto falta» en un partido difícil; a saltar y agitar los brazos, y a estrujarse la camiseta celeste y blanca, mirando a cámara, para festejar los goles. En pocas palabras, van buscar el milagro: volver a ser campeones como en el ’86.Hay de todo. Están los que viajan solos, tranquilos y quieren disfrutar de los partidos y de las ofertas culturales y gastronómicas rusas. Y están los otros. Los apasionados. Más que nada jóvenes de entre 25 y 35 años. Que persiguen la gloria, que no se sacan la casaca ni para dormir, que no saben nada de Rusia, ni les interesa, y que sólo tienen planeado la mitad del viaje.

En ese último grupo se encuentra la mayoría. Amigos que juntaron fuerzas y recursos para vivir la experiencia de sus vidas. Algunos se llevan todos sus ahorros para gastar allá, mientras que otros directamente renunciaron a sus trabajos.

«Estaba trabajando como asesor académico en el Ministerio de Defensa de la Nación pero renuncié hace unas semanas», dice Facundo Ruiz Baltar (25), que el 22 de junio llega a San Petersburgo para ver el tercer partido de la Selección contra Nigeria en el estadio Krestovski.

Lo mismo hizo Juan Servente (29), que también colgó el laburo. «Renuncié para ir al Mundial y cuando vuelva busco algo. Ahora estoy más atento a cómo voy hacer para estar allá un mes», acota.

Servente, que vivió Brasil 2014, se hizo conocido gracias a un video viral donde él y sus amigos aparecen festejando la incorporación de Islandia al grupo de Argentina.

«No teníamos entradas para ver a la Argentina. Tampoco nos servía comprar las de España o Inglaterra porque estaban en otra serie. Nos jugamos con Islandia, que ya estaba clasificada pero sin grupo. ¡Y salió sorteada con Argentina!», relata Juan.

Si bien hoy todo es expectativa y entusiasmo, hay algunas cosas que opacan el viaje. Los vaivenes del dólar complican los gastos de la estadía, que puede costar en promedio 9.000 dólares, sin lujos. Además algunos hospedajes, avivados por la creciente demanda, están subiendo sus tarifas, a pesar de que la reserva ya estaba abonada.

Esto le pasó a Nicolás González (27), que se va el 14 de junio a Rusia con 10 amigos, todo el mes. «Ibamos a parar en un hostel frente a la Plaza Roja. En octubre nos cobró US$20 la noche. Pero se dieron cuenta que nos estaban cobrando muy barato y nos cagaron. Nos devolvieron la plata y ahora piden US$90″, cuenta Nico, que junto a sus amigos va a hospedarse en la casa de la abuela rusa de una compañera de trabajo. «No habla inglés, no sé cómo nos vamos a comunicar. Será divertido», agrega.

El idioma, otro problema. El año pasado, cerca de 200 personas se anotaron en cursos de ruso básico en las 72 horas posteriores a la clasificación. Sin embargo, la gran mayoría de los que van no sabe decir ni «spasibo» (que se pronuncia «espasiba» y significa «gracias»).

«No conozco Rusia. Sé muy pocos de ellos», confiesa Lucas Manzi (26). Su amigo Ruiz Baltar, que viaja con él, agrega: » No sé ni cómo decir “hola” en ruso y lo poco que sé es que las mujeres son muy lindas. Si no fuera por el Mundial, no sé si lo hubiese elegido como destino».

No todos se quedan hasta la final. Algunos van por unos días y se van a recorrer Europa.

«A Rusia voy con un amigo. Nos quedamos 10 días (entre Moscú y San Petersburgo) y después nos vamos a las playas de Croacia», cuenta Martín Giménez (25), kinesiólogo e hincha de San Lorenzo.

El principal motivo para muchos fue Messi. La clasificación contra Ecuador gracias a los tres goles de Leo los convenció de subir al avión.

«Nos íbamos a ir a Tailandia porque Argentina tenía serias chances de quedar afuera. Pero le ganamos a Ecuador y ahí empezó la planificación», cuenta Martín.

Lucas hizo la misma promesa. «Nos juntamos a ver Ecuador-Argentina con mis amigos y todos saben cómo terminó la historia. Messi y que Chile haya quedado afuera me hicieron decir: voy al Mundial como sea».

La mayoría se definen como fanáticos del fútbol y de la Selección. Le tienen fe. «Estos pibes se merecen ser campeones, vamos llegar a la final y le vamos a ganar a Brasil», aporta Martín Calzetti (26).

En general, muchos de los hinchas sacaron pasaje de vuelta para después de la final, el 15 de julio. Y, en algunos casos, hasta tienen planes por si Argentina queda eliminada.

«Si quedamos afuera, nos vamos a pasear pro Europa. Ni en pedo nos quedamos en Rusia», especula Juan Servente.

Todos van con el sueño de ver a Messi levantando la copa. A tal punto, que hay quienes ya pensaron qué harían si Argentina sale campeón. «Me hago un tatuaje y me tiro en algún lago ruso desnudo. No me importa nada», remata Lucas, un optimista todo terreno con pasaje a la gloria.

 

Fuente: Clarin

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