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Elecciones 2019

La UCR define su estrategia electoral y espera por las definiciones de Córdoba y Jujuy

En el primer distrito resta saber si habrá interna o fórmula de consenso. Mientras que en nuestra provincia, el gobernador Morales debe decidir si desdobla los comicios o si los realiza junto a los presidenciales

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Pasadas las tres y media de la tarde, el lobby del hotel NH de la calle Bolívar, a metros de Plaza de Mayo, era una romería de dirigentes radicales.

Gerardo Morales, Daniel Salvador, Ángel Rozas, Luis Naidenoff, José Corral, Maximiliano Abad y Ernesto Sanz hacían tiempo en torno a una mesa, frente a la barra del hotel, antes de pasar a una de las salas reservadas, en el sexto piso, en la que hasta bien entrada la tarde analizaron el escenario de cara a la campaña electoral de Cambiemos, el frente oficialista que tiene a la UCR como uno de sus integrantes junto al PRO y la Coalición Cívica.

Alfredo Cornejo, el gobernador de Mendoza que a principio de semana anunció el desdoblamiento del calendario electoral provincial del nacional, fue el último en llegar. Lo hizo apurado, quince minutos después de las 16, acompañado por dos asesores. Cruzó el lobby del hotel a paso raudo y se metió en la sala reservada para la cumbre radical. Más tarde se acercó hasta el lugar Jesús Rodríguez.

«Nos juntamos periódicamente», aseguró uno de los dirigentes antes del cónclave. «¿Se va a definir el calendario de Jujuy?», fue una de las preguntas. El dirigente rió y contestó con evasivas. Según confiaron voceros del espacio, se hizo un repaso por todas las provincias, y se habló de la convocatoria a la próxima convención. Trascendió, además, la molestia de algunos de los dirigentes provinciales presentes por el reparto del Gobierno de los planes sociales. La relación entre la UCR y el PRO navega desde el año pasado por ríos revueltos.

No estuvo Mario Negri, jefe del interbloque oficialista en Diputados. Por estas horas, se conformó la alianza Cambiemos en Córdoba. Es uno de los distritos en el que se negocia, desde hace meses, la candidatura del dirigente que intentará hacerle fuerza al gobernador Juan Schiaretti.

Es que tras la oficialización de Cornejo del calendario mendocino resta conocer la decisión de Morales, que deberá definir en las próximas semanas si Jujuy, un distrito que depende mucho más de la Casa Rosada que la provincia cuyana, también irá a las urnas separado de los comicios nacionales. Esto lo diferenciaría de lo acordado entre Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, que buscarán la reelección en conjunto, en octubre.

La novela del eventual desdoblamiento bonaerense, agitado durante el primer tramo del verano por el macrismo, tuvo su capítulo final hace dos semanas. El principal argumento de la mesa chica de la gobernadora pasaba por el bajo nivel de popularidad del Presidente, en especial en el Conurbano. Un argumento que cayó pésimo en el primer piso de Casa Rosada.

A principios de enero, en medio de sus vacaciones, el jefe de Estado había recibido en el exclusivo complejo Cumelén, en Villa La Angostura, a los gobernadores de Mendoza y de Jujuy y al jefe de Gobierno porteño, que aterrizó en el sur acompañado de Diego Santilli. «Se acordó que hay tiempo para hablar hasta marzo bajo el paraguas de que lo que se decida va a estar supeditado a lo que resulte más conveniente en el orden nacional», habían dejado trascender voceros oficiales tras esa reunión frente al lago.

Tras el anuncio de Cornejo, un mes después de ese cónclave, desde Casa Rosada explicaron que el propio Macri habló con el gobernador durante el fin de semana, antes de la conferencia de prensa en Mendoza. En ese sentido, resta una charla mano a mano entre Morales y el mandatario relacionada con el cronograma electoral jujeño. El gobernador se encontró este jueves con el ministro Rogelio Frigerio y mantuvo un par de reuniones con funcionarios de Interior. La oficialización del mandatario no debería esperar mucho más.

Con Jujuy serían doce las provincias que irán a las urnas antes de la elección nacional.

El único de los radicales que desentonó en la cumbre de este jueves fue Sanz: no vistió saco, a diferencia del resto, y se acercó hasta el hotel céntrico en camisa de manga corta. El mendocino, que el Gobierno se esforzó en vano el año pasado por mostrarlo como influyente en alguna de las mesas de decisiones, está alejado desde hace meses de la gestión. Pasa la mayor parte del tiempo en su provincia, en proyectos privados. Su enemistad con Marcos Peña, el principal estratega político y mediático de Macri, de vacaciones en el sur del país, es de larga data.

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