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La Selección Argentina está lista para ganarle a Francia, el equipo más caro del Mundial

Aunque los franceses llegan más descansados, Messi y el temperamento argentino pueden marcar la diferencia. Qué partido le conviene a cada uno y los nombres clave

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Nada es nuevo bajo el sol de los Mundiales. Solo seguirá sorprendiendo el prodigio con el cual los actores mostrarán su talento. Todo lo demás ya se vio, se vivió o se estará reiterando. Campeones eliminados en la primera ronda como Alemania, alucinantes clasificaciones en agonía como la de Japón (Fair Play, nuevo orden), país anfitrión –Rusia- goleado (Uruguay 3-0). Estrellas del fútbol mundial que cuando aparecen iluminan de magia el espacio universal del fútbol (Messi y su gol ante Nigeria). Y ahora, los octavos de final que marcarán el verdadero comienzo de la disputa entre los mejores. Desde mañana los partidos decantarán geométricamente a la mitad que pierda. Las disputas serán más dramáticas y los actores estarán bajo una presión cada vez mayor.

Esta Francia espléndida a la que enfrentará nuestra Selección resulta el plantel más cotizado del Mundial de Rusia 2018. La suma de la cotización de sus jugadores alcanza los 1.080 millones de euros a razón de 47 millones de promedio cada uno de ellos. Por lejos mucho más que los nuestros, con Lio Messi incluido, pues toda la Selección Argentina está valuada en 467 millones de euros, lo que promedia 20 millones por cada jugador.

Francia y su millonario plantel se han dado lujos no siempre factibles durante la disputa de un Campeonato Mundial. Por ejemplo al estar clasificada sin riesgos para los Octavos de Final pudo jugar su último partido de ronda contra Dinamarca haciendo descansar a cinco de sus titulares: Lloris, Umtiti, Pavard, Pogbá y Matuidi. Medio equipo llegará al partido contra Argentina con un receso de nueve días, lo que configura, de hecho, una primera ventaja física.

Más aún, mientras Argentina recién encontraría su mejor formación frente a Nigeria para ganarle 2-1 en un encuentro ríspido y de enorme gasto muscular, Francia desarrollaba en el campo su obligación de jugar pactando tácitamente con Dinamarca un amistoso empate de conveniencia ya que tal resultado los clasificaba a ambos con un remoto perjuicio para un tercero –Australia- que finalmente quedó eliminado al caer ante Perú (2-0).

Las condiciones objetivas sobre cómo llegaran Argentina y Francia al partido de mañana son bien distintas. También su sentido de combatividad pues hasta aquí Francia no ha debido pelear ningún resultado para definir su clasificación. Jugó lo que podría definirse como partidos normales. Ni lucha, ni stress, ni angustia.

No fue este el caso de nuestro seleccionado que resignó inesperadamente dos puntos en el debut ante Islandia, cayó luego por 0-3 ante Croacia y en plena crisis interna debió jugar ante Nigeria bajo la estresante condición de poner en riesgo su reputación y su historia.

La selección argentina de Fútbol, de tal manera, se sobrepuso a un caos que la historia futura develará detalladamente. Lo visible hoy es que bajo el control de algunos jugadores emblemáticos (Messi, Biglia, Mascherano, Agüero, Banega, Guzmán, entre otros) logró superar aquello que bien pudo significar una «catástrofe» en términos deportivos e institucionales.

Algo parecido le ocurrió a Francia hace exactamente ocho años mientras se disputaba el Mundial 2010 y terminó en una de las más graves crisis del fútbol galo. En el entretiempo del segundo partido de la serie frente a Mexico (0-2), Nicolas Anelka, estrella del seleccionado, se dirigió a su director técnico Raymond Doménech y le gritó delante de sus compañeros: » Eres un sucio hijo de puta…». Obviamente Anelka fue inmediatamente reemplazado en el campo y expulsado de la delegación al día siguiente. En tales circunstancias y tras el empate ante Uruguay 0-0 y esta derrota frente a México, la selección francesa generó una de las más graves crisis institucionales. Tanto es así que renunció de inmediato el Presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Jean Pierre Escalettes y regresó de inmediato a París el Jefe de la Delegación Louiz Valentin.

No todo terminó allí pues al día siguiente el capitán de Francia, Patrice Evra, amenazó con retirar al equipo en solidaridad con su sancionado compañero Nicolas Anelka al tiempo que manifestaba sus acusaciones de traidores a aquellos compañeros, habitantes del escandaloso vestuario, que filtraron la información a la prensa.

Por cierto que en el lujoso Penzula Resort de Knysna donde la Federación Francesa pagó 589 Euros por cada noche de cada miembro de su delegación, el clima interno alcanzó su máxima exacerbación con insultos cruzados y una Francia que como no podía ser de otra manera terminó eliminada por Sudáfrica, que le ganó 2-1 y lo mandó a casa.

Como se advierte, aquellos jugadores franceses en su mayoría estrellas de las grandes ligas, no supieron o no pudieron sacar a su selección de una crisis coyuntural. Tuvieron un problema convivencial con el técnico, se pelearon y «se entregaron» al destino aciago de su fracasada participación en la Copa del Mundo. Los dirigentes renunciaron y regresaron, Anelka y Evra fueron duramente fustigados por la prensa y los aficionados y el fútbol francés necesitó dos años para iniciar su recuperación. Todo lo contrario de lo que ocurrió –u ocurre- en la selección argentina.

De aquella crisis de Sudáfrica surge esta Francia al mando de Didier Deschamps. Este detalle histórico marca una diferencia en los comportamientos temperamentales entre los jugadores franceses y los argentinos. Aquellos ante un problema convivencial con su técnico se entregaron; éstos en cambio se esforzaron por revertir la critica situación interna. Y no se trata de un hecho referencial comparable menor. Indica también un sentimiento respecto de la identificación y el grado de involucramiento de unos y otros al momento de honrar la representatividad.

Hay otras diferencias. Pero no pertenecen al carácter, al temperamento o al compromiso de los actores, sino a ciertos aspectos que podrían acercarnos a vislumbrar el partido que podríamos ver mañana.

Una definición de trazos largos nos induce a expresar linealmente: Francia es un equipo de sólida defensa con Samuel Umtiti (Real Madrid) y Raphael Varane (Barcelona) como centrales y dos laterales muy jóvenes , veloces y potentes: Lucas Hernández (Atlético de Madrid) y Benjamin Pavard (Sttugart).

Probablemente, Deschamps diseñe una distribución abarcativa del ancho del campo con Paul Pogba (Manchester United) para la creación de las propuestas en ataque contando con Blaise Matuidi (Juventus) como elemento compensador del equilibrio requerido. Los relevos para el rescate del balón y la marca les serán confiados al volante del Chelsea, N’Golo Kanté (¿sobre Messi?) y Kylian Mbappé (P.S.G), jugador de enorme riqueza técnica.

En la hipótesis de la vigilia se supone que Oliver Giroud (Chelsea) será el único punta posicional para actuar entre Otamendi y Rojo y que Antoine Griezmann, quien hasta ahora no ha mostrado todo su desequilibrante potencial, será el delantero descendente o el volante de arribo. Es éste el jugador a marcar por el volante que juegue a la derecha de Mascherano (¿Enzo Pérez?)

Se sabe que el arquero será Hugo Lloris (Tottenham), jugador de buenas piernas y rápida reacción para decidir en los centros aéreos, quien descansó frente a Dinamarca.

En la tabla referencial física Francia nos saca ventajas. Su promedio de altura es de 1.83 m contra 1.79 de los nuestros. También nos ganan en el promedio de la edad: Francia alcanza 25 años y medio y Argentina pasa por muy poco los 29. Lo que explica la experiencia mundialista de uno y otro plantel: Argentina repite 8 jugadores que fueron finalistas en el Mundial de 2014 y Francia 6 que quedaron eliminados en Cuartos de Final ante Alemania por 1-0.

El partido será difícil y demandará un enorme gasto físico. Francia querrá llevarlo a los 120 minutos y Argentina, deberá proponerse ganarlo en los 90 minutos pues es sabido que Francia llega con más frescura, menos edad y mayor velocidad.

En cambio si se llegara a la definición por tiros libres desde el punto de penal, tanto Lloris como Armani podrían considerarse como arqueros muy expertos para la hazaña. Al francés le ejecutaron 62 tiros libres y contuvo 10 (uno a Agüero) y Armani atajó 5 de 18, lo que configura en ambos casos un altísimo promedio.

¿Que tiene más Francia que Argentina? Condición física, mejor promedio de manejo de balón y velocidad por las bandas.

¿Qué tiene más Argentina que Francia? Messi -nada menos- y temperamento para darle rigor a la fricción.

¿Qué le conviene a Francia? Ir a los 30 minutos de tiempo extra.

¿Qué le conviene a la Argentina? Resolver el partido antes de los 60 minutos de juego, aguantarlo y apelar al contragolpe.

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