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La reforma de las pensiones de Macron parte Francia en dos

Francia partida en dos por la reforma de las pensiones: 50% a favor, 49% en contra. Un sondeo pone de relieve los matices ciudadanos: respaldan el fin de los regímenes especiales pero se oponen a subir la edad de jubilación. También, las contradicciones: la mayoría ve con simpatía la huelga… pero quiere que se acabe ya. Los sindicalistas discuten si conceden o no una tregua navideña.

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Octavo día de huelga. Rutina. 25% de trenes de alta velocidad. La mayoría de las líneas de metro de París, cerradas. Un cuarta parte de cercanías. A las 8:30, 400 kilómetros de atascos en la región parisina.

Octavo día de huelga. Novedades. Varios miles de manifestantes convocados por la CGT bloquean los accesos a los puertos de Marsella y Le Havre, el de mayor tráfico de contenedores, y ciudad de la que fue alcalde, Edouard Philippe. La protesta, como el bloqueo de depósitos de combustibles hace un par de días será efímera. Los piquetes, que también han actuado en otros puertos, tienen previsto irse a su casa a la hora de la cena.

Este tipo de acciones tratan de mostrar el rechazo a los planes del Gobierno.. Se extienden como una epidemia. El miércoles, 80 de los 87 miembros de una compañía antidisturbios desplazados a Dunkerke se declararon enfermos en el momento de empezar su turno. Aunque el primer ministro explicó que podrán seguir jubilándose antes, llevan inquietos desde hace semanas. Sus sindicatos anunciaron acciones a partir del miércoles. De momento, mil de los 13.000 miembros de las Compañías Republicanas de Seguridad dicen estar enfermos. Hay cortes de corriente eléctrica en varias ciudades provocados por sindicalistas.

Hoy es un día de manifestaciones pero sólo convoca la CGT. En Burdeos, Marsella y París hay menos gente que en pasadas convocatorias. El martes, en cambio, día de acción, se espera una gran movilización. Sobre todo después de que el primer sindicato (CFDT), que sigue estando a favor de reformar el sistema actual, haya decidido sumarse a los cortejos en protesta porque el Gobierno quiere subir la edad de jubilación. Por qué el equipo del presidente, Emmanuel Macron, decidió añadir esta medida y cómo han acogido los franceses los anuncios del Gobierno son dos claves interesantes.

La opinión pública está dividida en dos mitades: el 50% está a favor de la reforma anunciada por Philippe; el 49% se opone. Es el resultado de un sondeo de Elabe para el canal BFMTV realizado el miércoles después de la intervención del primer ministro… y de las primeras reacciones sindicales. A Macron le sostiene su electorado y el de derechas. Los votantes de la izquierda, los verdes y la extrema derecha, nítidamente en contra.

Conflicto por la edad de jubilación

Las medidas propuestas fueron bien acogidas. Con porcentajes rotundos. El punto más conflictivo, la supresión de los regímenes especiales, tiene un 70% de franceses y 29% en contra. Todas menos una: el aumento de la edad de jubilación a la que se declaran contrarios un 54%.

La inclusión de esta última medida está por explicar. Sobre todo porque sus consecuencias eran evidentes. Laurent Berger, líder de la (CFDT), había trazado una línea roja. Ahora, aunque no apoya la huelga, va a manifestarse con el resto de centrales, todas opuestas, aunque con sus propias consignas.

Sigue dispuesto a negociar pero sostiene que no aceptará los 64 años como edad de jubilación. Lo asombroso es que el pulso es casi una cuestión formal. Como admitió la portavoz del Gobierno, la edad media de jubilación en el sector privado es 63 años y cuatro meses. Bastaba esperar que la demografía estirara el promedio. Sobre todo, porque entraría en vigor en 2024.

Según un relato de BFMTV, la decisión se tomó la víspera de anunciarse en la cena que Macron convocó en el Elíseo y a la que asistieron una veintena de personas, ministros, altos cargos y prebostes de la mayoría presidencial. El canal todo noticias afirma que los presentes se dividieron en dos grupos: los «gaullistas sociales» como el alto comisario para las jubilaciones y «los viejos ruteros de la política» se oponían temiendo las consecuencias. Los ‘tecnos’, entre los que está el primer ministro, querían echar toda la carne al asador. Su argumento, los franceses merecen conocer la verdad. Al final, decidió Macron.

Eso es jugarse el todo por el todo, apostar porque el conflicto se va a podrir y la ciudadanía, cansada de las molestias causadas por el paro, obligará a los sindicatos a levantar la huelga.

Plan navideño

Al sindicalista reformista le parece razonable acabar antes de Navidad para que la gente pueda desplazarse sin agobios. El secretario general de la sección del ferrocarril de la CGT, Laurent Brun, lo tiene claro: «No habrá tregua en Navidad, salvo si el Gobierno entra en razón».

¿Qué opinan los ciudadanos franceses? Según el sondeo mencionado, un 51% quiere que cesen las movilizaciones y un 47% que se mantengan. No deja de ser curioso porque el 54% ve con simpatía la movilización frente al 36% que se opone. Los sindicatos debieran leer la letra pequeña. Los hostiles han aumentado seis puntos y los partidarios han disminuido cuatro. Una semana de huelga pesa.

Fuente: El Mundo

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