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Nacional B

Gimnasia perdió ante su homónimo de Mendoza y puso en peligro su permanencia

El equipo de «Popeye» Herrera ganaba con gol de Bailone, pero cometió dos groserías defensivas y volvió a quedarse sin nada. El descenso acecha y todos esperan ahora la caída de Santamarina, que juega hoy con Platense. Preocupación total en la hinchada.

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Gimnasia tiene la soga al cuello, pero todavía depende de sí. Está claro que las dos finales que debe hacer mejor las cosas si pretende seguir en la B Nacional. Si derrota a Dálmine y a Agropecuario alcanzaría al menos un desempate con Santamarina. El equipo de Tandil se encuentra tres unidades abajo del «lobo», pero esta noche enfrenta a Platense y podría igualarlo en la tabla. El tema es que Olimpo, quien se ubica al fondo, divide por una sola temporada, y en caso de vencer a Independiente de Mendoza y Quilmes, habrá zafado. El resultado de Santamarina es clave entonces para «hacer números».

En cuanto al encuentro de ayer, el conjunto de Marcelo Herrera pagó muy caro dos errores que cometió ante Gimnasia de Mendoza. Estaba ganando con gol de Bailone. Aunque previamente la fortuna estuvo de su lado cuando Patricio Cucchi no pudo definir un par de chances claras, el delantero local empujó a la red una pelota asistida por Matías Córdoba. El sampedreño eludió a tres rivales y asistió para que el «9» marcara.

Luego el propio Córdoba casi liquidó la historia, pero Marchiori se lo impidió. También un cabezazo de Diego López encontró una feliz respuesta del «1» visitante. El «lobo» jujeño era otro y se respiraba un aire diferente en el «23». Había cambiado para bien respecto a anteriores presentaciones.

Sin embargo, en el minuto 15 del complemento, Muñoz despejó para el medio, Machuca quiso cerrar con la cabeza en lugar que con la pierna y Cucchi se tomó venganza, definiendo al gol. Fue la primera grosería. Pero Cucchi no sólo se encargó de marcar, sino también de evitar un festejo cuando Bailone ganó de cabeza y el punta mendocino, en la línea, evitó la caída.

La expulsión de Santiago López fue lo peor que le pasó al dueño de casa. Es que con un hombre de más se fue en busca de la victoria, haciendo caso omiso al axioma futbolero que dice que «de las derrotas se sale empatando». Y otra falla garrafal, esta vez de Diego López, que dejó el balón servido al intratable Cucchi. Fue la cuarta caída al hilo y preocupación extrema.

Luego de una extensa espera, Marcelo “Popeye” Herrera, entrenador de Gimnasia y Esgrima de Jujuy dialogó con la prensa en conferencia analizando la derrota ante el “lobo” mendocino.

“Impacto anímico. Un partido raro, tuvimos la posibilidad de ponernos en ventaja a pesar de algunas desatenciones iniciales que nos podían haber costado algún gol, pero en términos generales habíamos asumido un protagonismo que no era claro pero que en la cancha se notaba”, dijo el jujeño detallando lo vivido ayer en el estadio “23 de Agosto”.

“En este nivel te equivocás y perdés”, confesó Herrera lamentando el partido que se le escapó al conjunto “albiceleste”. A lo que agregó: “Nos superaron por errores nuestros”

“Destacar la intensión de los muchachos de poder aplicarse una idea”, manifestó “Popeye” que llegó hace poco a Gimnasia y que quiere imponer su estilo a pesar del corto tiempo de trabajo.

En cuanto a la relación entre lo anímico y lo estrictamente futbolístico, el entrenador admitió: “Van de la mano, si nosotros sacábamos otro resultado, inclusive el empate nos podía dar un poco más de oxígeno para lo que queda del torneo”.

“Los muchachos tienen que entender que todavía dependemos de nosotros”, mencionó el DT “albiceleste” tratando de levantar el ánimo a sus dirigidos a quienes se vio muy golpeados por la derrota ante los cuyanos. Caída que sigue complicando al equipo jujeño en sus intenciones de mantener la plaza en la B Nacional.

Gimnasia sigue dependiendo de sí mismo, por ahora en el peor de los casos disputaría un partido desempate con Santamarina de Tandil o hasta un triangular con Olimpo de Bahía Blanca y los tandilenses.

La institución “albiceleste” bajó a la segunda categoría del fútbol argentino en 2009 y hasta la fecha permanece en la mencionada divisional. En algunos casos supo pelear por ascender y en otras estuvo casi condenado a descender pero una gran campaña del entrenador santafesino Mario Sciacqua lo salvó.

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