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En la búsqueda de un auténtico Federalismo Argentino

“El razonamiento: En la relación personal prima el individualismo. En la sociedad, debiera ser el sentido común”.
Juan Carlos Villamea

Por Juan Carlos Villamea – Economista. Vemos que en Argentina existe una desigualdad marcada entre las provincias de la denominada Pampa Húmeda, el centro, las Provincias Cuyanas, y la Patagonia y las Provincias del Norte Argentino, que son estas las que tienen un menor desarrollo relativo. En efecto, tanto el NOA, como el NEA argentino constituyen las dos grandes regiones, que muestran los índices más bajos en todas las estadísticas que revelan una realidad social, económica y educativa distinta, de una pobre inversión privada, de baja producción y de muy alta marginalidad debido a la situación por la que atraviesan las mismas en todos los terrenos. En las mismas se verifica una muy alta asistencialidad por parte de los estados provinciales donde estos han logrado aminorar el impacto negativo de la falta de trabajo privado, a través de la ocupación en el empleo público y del desarrollo de la economía informal.

La Argentina actual, la de este siglo y la de los dos siglos anteriores, son la verdadera imagen y realidad de una nación claramente fragmentada. Vivimos en dos países con apariencia de uno solo. Compartimos un territorio por donde podemos deambular libremente, pero no tenemos ni compartimos un mismo grado de desarrollo, de calidad de vida, de oportunidades de trabajo, de acceso a la modernidad. De allí que las grandes ciudades como Buenos Aires, así como el conurbano bonaerense y las ciudades capitales de cada provincia sirvan de migración interna. La gente abandona el campo, su pueblo y su terruño, por falta de vivienda, de educación de trabajo, de energía eléctrica, de agua potable, de cloacas, de los servicios esenciales, etc., etc.

Esto es una realidad palpable. P.ej.: El 80% de la población total de la Provincia de Buenos Aires, vive en el 18% del territorio y este es el conurbano bonaerense, que tiene que ser asistido por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y por el gobierno central, pero independientemente de este ejemplo, analicemos cualquier indicador sobre Producto Bruto Geográfico o Producto Bruto Interno, Necesidades Básicas Insatisfechas, Mortalidad Infantil o Materna, Indigencia, Pobreza, etc. y comparemos los de las diferentes jurisdicciones o provincias que conforman este país
No pretendemos que las provincias “ricas” se conviertan en pobres, pero al respecto, hay algo por hacer todavía, porque hay una Argentina ubicada geográficamente en la Pampa Húmeda que tiene una enorme brecha con respecto al resto del territorio y hay más de dos centurias de explicaciones de lo que ha sucedido. Seguramente estas diferencias surgieron desde la misma necesidad, en época de la dominación española para concentrar todo su esfuerzo en un punto, donde todo convergió hacia el puerto de Buenos Aires al escindir el Virreinato del Perú, naciendo de esta forma el Virreinato del Río de la Plata.

A través del monopolio del Virreinato recién armado y establecido y al cerrarse las fronteras en el norte, nace toda una concentración de poder, de población, de comercio, de mercado, de inversión, de prerrogativas, de infraestructura institucional, donde se establece la sede del gobierno, , de transporte, (donde todas la rutas de todos los medios –autopistas, ferrocarril, vuelos aéreos y puerto-salvo pequeñas excepciones – conducen a un mismo lugar) habitacional y por ende a una abrumadora concentración de Poder. Poder político, comunicacional, educativo, de infraestructura, pero también de Poder económico, no solo por lo que representan las empresas o el capital privado, sino también el manejo del presupuesto y de la “caja” a través del Gobierno Nacional. El que maneja la “caja”, maneja el poder.

Existe toda una historia en la que se armó un país concentrado en un solo punto, que irradia su alcance hasta una cercanía que lo circunda. Primero fue la Colonia, luego Unitarios y Federales, la Provincia de Buenos Aires, el Puerto y la Capital Federal. No nos equivoquemos siempre fue el Poder Central, el Gobierno Nacional. Es ese mismo Gobierno que desde 1810 gobierna a todas las provincias, el centralismo.

Si no partimos de reconocer esta absoluta realidad y describirla con crudeza, poco, muy poco podremos hacer los que vivimos en este otro país y nada podrá cambiarse en consecuencia.
La historia del resto del país, las del resto de las provincias que se encuentran alejadas del Poder Central es la que vivimos cotidianamente, la que sufrimos a diario. Eternos déficits y desequilibrios fiscales, gestiones por subsidios, falta de trabajo, escasez de inversiones, inexistencia del crédito, altísimos costos de energía y transporte, búsqueda de promociones. Esto representa una lista interminable de desigualdades. Una historia repetida.

Debemos ser capaces de adoptar las decisiones políticas que permitan cambiar esta realidad. Pero debe de tratarse de medidas de fondo, contundentes, ciertamente significativas. En este sentido las estamos planteando con mucha firmeza y convicción, estamos demostrando la necesidad de producir cambios profundos y verdaderos. Sabemos de la historia y sus consecuencias políticas. Vivimos en tiempo real. Si, desde la caída de las torres gemelas vivimos en tiempo real. Las vimos caer en el mismo instante que se produjo el atentado. El primer grito de libertad del 25 de mayo de 1810 llego a Jujuy, exactamente 40 días después. La historia puede justificar políticamente algunas situaciones ya inexistentes, como por ejemplo las comunicaciones para hacer negocios, el puerto. Pero hoy desde mi teléfono celular puedo llamar a la hora que sea a China, India, los EE.UU., Alemania, Francia, España. Esto es vivir en tiempo real.

El país central está en la ciudad de Buenos Aires y en la misma provincia que son quienes concentran el sistema bancario y financiero, el mercado de consumo y el puerto, los avances tecnológicos, los subsidios del costo energético y el transporte. Más aún también la ciudad tiene la mejor calidad en los servicios educativos y de salud. Además cuentan con la mayor población y también con el mayor caudal de votantes y de clientelismo político de cualquiera de los partidos, fundamental esto para controlar económica y políticamente al resto de la Nación.

Tenemos que cambiar esta realidad estructural. No para quitarle a aquellos mencionados, todos sus avances, sino, simplemente para compartirlos y conformar un país que tenga destino cierto para sus habitantes. El Estado Nacional debe articular las medidas que posibiliten y fomenten la inversión privada genuina en todos y en cada uno de los campos productivos, que sea capaz de absorber el potencial humano y de trabajo en la región y con ello no solo propender a evitar la emigración existente sino que se vuelva a conformar un mercado que produzca y demande, desarrollando la economía de cada provincia y de cada región. Esto puede lograrse a través de lo que llamamos una descentralización operativa. No hace falta cambiar la Capital Federal ni trasladarla. Debe promocionar el desarrollo de las economías regionales y debe proteger la producción de las mismas frente a las importaciones. En este momento lo está haciendo el Gobierno de Trump, de los EE.UU. en varios rubros.

El Gobierno Nacional en estos dos últimos años está logrando nuevas obras de infraestructura en el llamado “interior” y también lo está haciendo en la ciudad y provincia de Buenos Aires. Pero no se trata solamente de ello, ni de que logremos un aumento en los índices de coparticipación federal de impuestos a través de una nueva ley que es imprescindible formular y consensuar con el resto de las provincias. Eso no lo atrae de lleno a un inversor o empresario que no sabe dónde instalar su nueva fábrica. Seguramente el buscará la cercanía con el puerto, para que los gastos de flete (hoy carretero) no incidan tanto en el precio final de sus productos, también buscará las cercanías del mercado ya que en el “interior” hay menor cantidad de compradores, comparados con los grandes centros urbanos, con el conurbano bonaerense y con el exterior, dirigirá su atención empresarial donde la energía sea más barata para disminuir costos.

También donde pueda encontrar fácilmente mano de obra calificada y donde tenga al alcance de la mano la mejor tecnología, o hasta donde pueda trasladarse con facilidad, volando cuando quiera y no con uno o dos vuelos diarios. Estas son las ventajas comparativas estructurales que el Centralismo ha desarrollado en los dos últimos siglos única y exclusivamente en un lugar concentrado del país y no en el resto. Si lamentablemente esto es trabajo a realizar. Esto es lo que hay que cambiar y este es el desafío.

¿Cómo hacerlo? Bueno, todos los países, incluidos los más desarrollados, han superado los desequilibrios económicos territoriales internos, a través de la intervención de los poderes públicos. La transformación está en manos del Estado, no solamente depende del Gobierno de turno, está en los tres poderes del Estado. El mismo debe aplicar el principio de solidaridad sustitutiva con la aplicación positiva de regímenes preferenciales a aquellas zonas que han quedado rezagadas en el progreso económico del país, frente al conjunto de provincias que integran la Nación Argentina. No podemos seguir poniéndole parches al modelo existente. Necesitamos un nuevo modelo de país. Si esto no ocurre, nadie podrá siquiera terminar un mandato de cuatro años en el Gobierno Nacional.

Este desafío es generacional. Nos costará quizá una o más generaciones, pero debemos lograrlo ya que ahora se están produciendo grandes cambios estructurales, productivos, de demanda y económicos a nivel mundial.

En notas anteriores hemos desarrollado el tema de las altas tasas impositivas directas e indirectas y como inciden negativamente en los costos de producción y en la determinación de los precios internos del mercado. (mayores al 60% en algunos casos)

Y también hemos expuesto como los formadores de precio, la distribución y la logística junto a la micro, pequeña y mediana empresa comercial y los supermercadistas determinan los precios al consumidor y generan altas tasas de inflación en concordancia con el circulante, y la emisión.

La Argentina adolece de un sistema de distribución y logística moderno. El nuestro es totalmente obsoleto. Esto no es nuevo y ha sucedido históricamente, de allí la diferencia de precio de salida de fábrica o producción y el precio en la góndola o al consumidor. Hay que eliminar gran parte de la intermediación. El producto primario o recién elaborado, además del flete, traslado y envasado, debe o está obligado a pasar ocho o diez intermediaciones.

La intermediación genera muy poco empleo y mucha especulación económica o financiera.
No condeno a la comercialización ni al intercambio comercial –importaciones y exportaciones- ya que estos desde hace siglos han significado el desarrollo de la riqueza y de la economía. Primero fue el trueque, luego el intercambio informal para llegar a la comercialización de productos y concluir este proceso en la globalización. Pero todo ello no hubiera sido posible y no hubiera existido sin la producción. La producción es y será la base de la riqueza y esto es por una razón sencilla, porque además la producción genera empleo.

En la distribución, logística y entrega yo condeno la especulación financiera que siempre está presente.

Como en notas anteriores propendo a la movilidad social sin olvidar la inclusión social, de tal forma que el resultado de una mayor o mejor participación social surja de la creación de fuentes de trabajo con mejores ingresos.

En Jujuy, sigue pendiente el tema de la privatización del Ingenio La Esperanza y el Gobernador Gerardo Morales, ha decidido que todo lo resuelva la Justicia y la Sindicatura. Hay propuestas que están siendo analizadas.

También continúan las obras de producción de energía eléctrica a través de paneles solares. Lo que yo llamo energía alternativa ya que la generación de energía eléctrica convencional a través del petróleo continuará siendo la principal hasta el año 2050 en el mundo industrial.

La producción primaria, concentración y elaboración de litio y luego la fabricación de baterías ocupa un terreno muy especial dentro de la política gubernamental en la generación provincial de energías limpias.

La población de Jujuy está tranquila, porque Milagro Sala sigue presa, y no hay disturbios callejeros y porque aunque existe un déficit fiscal preocupante, el Gobierno de Morales continúa trabajando y tratando de atraer inversión privada, para seguir generando empleo.

Vamos a tratar de resumir lo sucedido en la semana y lo que seguramente lo que vendrá en esta:
-El Papa Francisco en un gesto que no se le conocía, envió una carta al pueblo argentino pidiendo perdón a los que se sintieran ofendidos por sus gestos.

-La población argentina en su mayoría preocupada por la liberación de Cristóbal López y su socio y dicen: Sin Justicia no hay democracia y sin democracia no hay República. Además algunos afirman “No existe en Argentina ningún incentivo para ser honesto. Ni premio para el decente, ni castigo para el inmoral. La Justicia nos abandonó”. Será tan así?

Cristóbal López con su accionar pretende defender a Cristina Kirchner y debilitar al gobierno.
-Cristóbal López no es sólo un evasor. Es partícipe necesario en una Asociación Ilícita y por ello debe ser acusado y juzgado. La gente repite: Queremos y necesitamos Justicia en Argentina… Mientras Laura Alonso repite a quien quiera escucharla: Señores Jueces, gran parte de la responsabilidad y el trabajo de mejorar la institucionalidad y la reputación de Argentina son Uds.

-Marcos Peña, Jefe de Gabinete fue esta semana al Congreso y ante una pregunta de Kicillof le respondió: Tenemos más crecimiento que cuando Ud. era Ministro de Economía; no estamos en Disneylandia para vamos a seguir en la dirección del crecimiento.

-Información reciente que disgusta a la población es que del 2007 al 2018 el Poder Legislativo Nacional incremento cinco veces su presupuesto de gastos en dólares. Y tomamos dólares para referenciar una moneda constante..

-Mientras tanto el PRO sigue creciendo en Rosario (Santa Fe) y va a dar pelea por la Intendencia y Concejales y amenaza con poner fin a 30 años de hegemonía Socialista.

-Por otro lado avanza la causa que más preocupa a Hugo Moyano por posible lavado de dinero con fondos del club Independiente.

-Mauricio Macri se desprende de los cánticos en las canchas de futbol y redobla la pelea por bajar el déficit fiscal y se mantiene atento a las peleas de sus funcionarios con los con la Unión Industrial Argentina (UIA). Él sabe cómo son y los conoce porque salió de ese riñón. Poco a poco van conociendo y “entendiendo” como es el modelo económico de la Nueva Argentina.

_Argentina sigue creciendo de acuerdo a los indicadores oficiales nacionales y se van despejando algunas incógnitas, de todas maneras habrá que esperar prácticamente al tercer bimestre del año para verificar la tendencia positiva y la baja de la inflación.

-El PJ nacional sigue dividido y sin liderazgo, cosa que facilita la gestión del Gobierno y la alianza de Cambiemos. Lo mismo sucedió en el encuentro del llamado Justicialismo Nacional en San Luis…pasó totalmente desapercibido.

Dujovne, Ministro de Hacienda de la Nación, atendió a la Presidenta del FMI y ésta, posteriormente en un encuentro felicito al Presidente Macri por el gradualismo que implemento a nivel Nacional para la recuperación de la Argentina.

Esta semana tendrá dos acontecimientos por demás importantes: El primero será en Diputados el inicio de las consideraciones de la despenalización del aborto. La izquierda está de acuerdo y en el bloque oficialista hay disparidad así como también la hay en el Justicialismo y en el Kirchnerismo. La Iglesia se opone. Veremos cómo avanza el debate.

El segundo tema es que el Ministro de Finanzas de la Nación. Caputo tendrá que ir al Congreso a rendir cuentas sobre su accionar en Empresas Privadas, no denunciada su tenencia, aparentemente en su informe a la AFIP ni en el impuesto a las ganancias, manejando fondos de inversión en las Islas Caimán. Paraíso Fiscal.

Seremos un gran país el día que la gente entienda que para ganar dinero hay que trabajar.
Hasta la semana que viene.

Juan Carlos Villamea
Economista-Escritor.

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