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El sindicalismo K y Pablo Moyano marcharán juntos contra la reforma laboral

Tildan de regresiva a la iniciativa impulsada por el Gobierno. La CTA de Pablo Micheli también rechaza la norma.

Los gremios que rechazan la reforma laboral tuvieron un primer capítulo de resistencia mancomunada en un encuentro realizado ayer en el predio de los farmacéuticos en Luján: la Corriente Federal de Trabajadores, que lidera el bancario Sergio Palazzo, convocó a una jornada debate de la que participaron Pablo Moyano (CGT) y Hugo Yasky (CTA de los Trabajadores), entre otros tantos dirigentes.

En nombre de la CTA Autónoma, que conduce Pablo Micheli, habló Rubén Ruíz (Gas). Del arco político estuvieron los cristinistas Jorge Taiana y Héctor Recalde.

Se volverán a reunir hoy o mañana para definir qué día de la próxima semana marcharán al Congreso: podría ser el mismo día en que se debata la reforma en el recinto.

Los dirigentes Yasky y Micheli están invitados este 23 y 24 al encuentro que organiza el Papa en el Vaticano con sindicatos de todo el mundo. Varios dirigentes cegetistas ya están allí.

Micheli comentó a este diario que tiene “una contradicción entre desairar al Papa no yendo mientras que acá se está con esta situación”. Desde el entorno de Yasky comentaron a Clarín que ya desistió de ir.

Volviendo a Luján, el día lluvioso no acompañó ya que todo estaba preparado para una jornada al aire libre pero no hubo caso: el temporal no cedió y todos terminaron apiñados en un salón. Finalizado el cónclave emitieron un documento bajo el título “Soberanía de las Corporaciones o soberanía nacional en defensa de los derechos de los trabajadores” en el que hablan de “una hora difícil para los trabajadores”.

Tildan de “regresivas” a las reformas laboral, fiscal y previsional. Y detallan que hubo “un diálogo formal pero oscuro, donde a pesar de ciertas modificaciones se mantuvo su dirección: asegurar más beneficios a los grandes empresarios y garantizar el pago de intereses a una deuda pública creciente”.

También señalaron la “sustracción de recursos/derechos a los jubilados y a los trabajadores con o sin empleo formal”.

Entienden que de aprobarse el proyecto laboral se “aumenta la discrecionalidad y arbitrariedad patronal” y que se “desplaza el principio de irrenunciabilidad de derechos establecidos por el artículo 12 de la Ley de Contrato de Trabajo, promoviendo la renuncia de derechos esenciales”. También fustigan “el fraude de las pasantías” y rechazan la reducción en el cálculo de las indemnizaciones.

Pablo Moyano solo participó al inicio del encuentro y se aseguró de dejar antes de su retirada temprana un apoyo contundente: “Nos comprometemos desde la secretaría gremial de la CGT junto a muchos gremios que están en la CGT a acompañar la movilización”.

Ya en el cónclave los discursos más duros corrieron por cuenta de Palazzo y Yasky, ambos enrolados en el kirchnerismo. Por ejemplo, el bancario apuntó: “Esto no es una reforma laboral, sino un sometimiento laboral. Este acto de hoy debe ser un punto de inflexión político y sindical”. Otra: “Si los dirigentes se olvidaron de los jubilados, la Corriente Federal, no”. Y cerró: “El enemigo está sentado en Balcarce 50”.

En tanto el docente apuntó contra sus pares: “Necesitamos redefinir el movimiento sindical y recuperar conquistas históricas de 1943 por eso decimos no a los dirigentes que se venden por dos monedas. Debemos conformar una CGT en la lucha y la unidad; y este es el bautismo de fuego”.

Para Micheli, consultado por este diario, su posición es: “Es cierto que el texto que ingreso al Gobierno es un poco más light que el original, no obstante sostengo que el Gobierno puso a la venta un Renault 12 hecho pelota a $300.000 y la CGT lo terminó comprando a $250.000”.

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