Diario Digital
Envianos tus Noticias

El premier japonés promete medidas contundentes contra Corea del Norte

Lo dijo Shinzo Abe luego de su triunfo en los comicios del domingo. El régimen de Kim aprovechó la ocasión para denunciar una invasión con el apoyo de EE.UU.

Con las elecciones que le dieron su tercer mandato todavía frescas, el primer ministro japonés Shinzo Abe se sumó hoy al estilo de Donald Trump y prometió “medidas contundentes frente a la amenaza de Corea del Norte”. En Pyongyang, interpretaron sus palabras como una amenaza. “Está bien claro que todo Japón apoya los preparativos para la re-invasión con el apoyo de Estados Unidos”, replicó el régimen de Kim Jong-un en un comunicado oficial.

Aunque la interpretación norcoreana pueda ser exagerada, tiene fundamento histórico: entre 1910 y 1945, toda la península de Corea estuvo sometida a Japón. Con el Japón pacifista que Estados Unidos ayudó a reconstruir tras la Segunda Guerra, tal invasión era imposible, pero ese pacifismo es precisamente una de las reformas a la Constitución que Abe se ha propuesto llevar a cabo en el mandato que renovó tras las elecciones del domingo.

De hecho, Abe adelantó las elecciones para reforzar al Ejecutivo ante los constantes desarrollos armamentísticos de Pyongyang. “Hemos logrado un fuerte voto de confianza”, dijo hoy el primer ministro japonés. Su partido, el Liberal Demócrata (PLD) perdió algunos escaños con relación a las elecciones de 2014 pero la coalición que forma junto al partido budista Komeito revalidó su mayoría de dos tercios en Diputados.

De nuevo, la interpretación de Pyongyang es más extrema. De acuerdo con el comunicado norcoreano, Abe adelantó las elecciones para “permanecer en el poder y allanar el camino para volver a invadir la península coreana”. “(Japón) ha vuelto a escenificar otra siniestra caricatura política, en la que ha revelado su verdadero rostro como un estado belicista que ha dado un nuevo impulso a su militarización”, decía el texto distribuido por la agencia norcoreana KCNA.

Por suerte, Abe no es igual en todo a Trump. Para el mandatario japonés, anunciar “medidas contundentes” no excluye una “fuerte diplomacia con resultados concretos”, como dijo hoy. Esos resultados concretos no son sólo en lo relativo a los misiles nucleares norcoreanos, dos de los cuales sobrevolaron Japón en los últimos dos meses, sino en los secuestros de ciudadanos japoneses por parte del régimen de Pyongyang.

Pese a sus diferencias, Estados Unidos sigue siendo el aliado clave. Abe anunció que tratará el asunto Corea del Norte durante el viaje a Japón que Trump tiene programado para los días 5, 6 y 7 de noviembre. Esa visita del presidente estadounidense es tan importante que incluso la fecha fijada por Abe para las elecciones la tuvo en cuenta: así podía recibirlo con el mandato recién renovado.

La victoria que cosechó Abe le allana el camino para iniciar el complejo proceso de reforma de la Constitución pacifista nipona, una iniciativa rechazada por China y Corea del Sur con la que el primer ministro busca incrementar las competencias nacionales en Defensa.

China también reaccionó ayer a la rueda de prensa en Tokio. “Esperamos que Japón juegue un papel constructivo en la paz y la estabilidad regional”, dijo Geng Shuang, un vocero de la cancillería en Beijing. “Como vecinos cercanos, China y Corea del Norte mantienen relaciones normales y de cooperación”, dijo también el vocero, cuando le preguntaron por las relaciones comerciales entre los dos países, que entre enero y septiembre ascendieron a un intercambio de 4.030 millones de dólares.

“El Consejo de Seguridad (de las Naciones Unidas) puntualizó que las resoluciones pertinentes no deben ocasionar impactos negativos en las necesidades humanitarias” del país, se justificó.

Con Japón, por otro lado, China mantiene una disputa abierta por las islas Senkaku (Diaoyu en chino), controladas por Japón y consideradas por Beijing como propias. Además de las fricciones por el revisionismo histórico con que, según China, el gobierno de Abe reinterpreta las atrocidades cometidas durante las invasiones niponas a China de 1931 y 1937, y la ocupación hasta 1945.

En Seúl también trataron de calmar las aguas hoy. La canciller, Kang Kyung-wha, dijo que rearmarse no era “la mejor opción” para Corea del Sur y abogó por acompañar a EE.UU. en las políticas de “disuasión” para frenar los planes nucleares de Kim Jong-un. Kang respondía así a los que piden desplegar de nuevo en Corea del Sur las armas nucleares retiradas en 1991. “Para recuperar las armas nucleares tácticas hay que tener en cuenta varios frentes: el de su efectividad militar, las consideraciones políticas y estratégicas y (…) domésticas, en relación a los otros países de la región”, dijo.

 

Fuente: Clarin

También podría Interesarte

Los comentarios están cerrados.