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Colombia

Duque se impuso en las presidenciales, pero no evitó el balotaje y definirá con Petro

Iván Duque, de Centro Democrático, y Gustavo Petro, de Colombia Humana, disputarán el balotaje el 17 de junio.

El candidato de Centro Democrático Iván Duque se impuso este domingo por amplio margen en las elecciones presidenciales pero no logró superar el umbral necesario y Colombia deberá votar el próximo 17 de junio en una segunda vuelta con Gustavo Petro, quien quedó en segundo lugar, para definir quién será el próximo presidente. Se tratan de las primeros comicios luego del acuerdo de paz firmado por el mandatario Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Duque obtuvo 39,12% de los votos con el 99% de las mesas escrutadas y quedó lejos de acceder a la presidencia en primera vuelta al no superar el 50% de los sufragios válidos. El candidato de la centroizquierda Gustavo Petro alcanzó el 25,09% y competirá en el balotaje para definir quién será el futuro gobernante.

En las primeras elecciones presidenciales desde que se firmó la paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a finales de 2016, los votantes fueron a las urnas para definir al sucesor de Juan Manuel Santos, quien dejará la presidencia en agosto tras ocho años de gestión en la que ganó el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para acabar más de 50 años de conflicto. La participación, que durante las elecciones de 2014 y previo al acuerdo se ubicó en el 40,65%, este domingo llegó a ubicarse en el 53,18%, por encima del promedio histórico.

Las votaciones cerraron a las 16.00 hora local (2100 GMT) después de ocho horas en la que los electores acudieron a las urnas. Las autoridades electorales iniciaron de inmediato el conteo de los votos en todo el país, el cual poco después de una hora y media ya habían alcanzado el 98% de las mesas escrutadas.

Duque, durante la campaña electoral, sostuvo en reiteradas oportunidades su intención de modificar el acuerdo con los exrebeldes de las FARC y buscará encarcelarlos por crímenes cometidos durante el conflicto de cinco décadas.

El izquierdista Gustavo Petro, segundo en los comicios, defiende los términos del acuerdo de paz, pero su intención de cambiar el modelo económico para cumplir su promesa de reducir la pobreza y la desigualdad causan temor entre un sector del electorado y de los empresarios.

Detrás de Duque y Petro está el matemático independiente Sergio Fajardo, el exvicepresidente de centroderecha Germán Vargas Lleras -quien cuenta con el apoyo del gobernante partido de Santos-, y el candidato del Partido Liberal, Humberto De La Calle.

Los tres son partidarios de continuar con la implementación del acuerdo de paz, de luchar contra la corrupción, de impulsar reformas sociales para combatir la pobreza y el desempleo, además de mejorar los sistemas de educación y de salud.

“Estamos viendo las elecciones más importantes en Colombia en muchos años. Por primera vez en la historia hay tres candidatos alternativos y eso ha generado un ambiente electoral bastante tenso, polarizado principalmente por dos candidatos”, dijo Alejandro Echeverrí, un estudiante de 20 años en un puesto de votación de Bogotá.

Como ninguno de los candidato obtuvo más del 50 por ciento de los sufragios, se realizará una segunda vuelta el 17 de junio entre los dos más votados.

• Ataques mutuos

La campaña electoral transcurrió entre acusaciones de que las políticas socialistas de Petro provocarán un colapso de la cuarta economía de América Latina, acompañada por una crisis social, mientras que las propuestas de Duque empujarán de nuevo al país al conflicto armado. La elección coincide con una crisis migratoria desde la vecina Venezuela.

Duque, del partido Centro Democrático, apoyado por el expresidente Álvaro Uribe y preferido de los inversionistas, promete recortar los impuestos corporativos, apoyar los proyectos petroleros y mineros, además de exigir que los desmovilizados comandantes de las FARC respondan a la justicia por sus crímenes antes de ocupar cargos políticos.

Miles de rebeldes entregaron las armas y el grupo ahora es un partido político, pero el acuerdo provocó una profunda división en la conservadora sociedad colombiana debido a que miles consideran que los excomandantes deben ir a la cárcel y no al Congreso.

Algunas zonas abandonadas por las FARC son escenarios de combates entre disidencias de ese grupo, bandas criminales y la otra guerrilla, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en busca de territorios estratégicos para la minería ilegal y el narcotráfico.

Petro, que en su juventud perteneció a la desmovilizada guerrilla del M-19, apoya el acuerdo de paz, pero algunas de sus propuestas económicas asustan a los inversores, como la de subir los impuestos a los terratenientes para forzarlos a vender al Estado sus propiedades improductivas y entregarlas a los pobres.

El candidato de la coalición Colombia Humana planteó en campaña quitarle el poder a las elites políticas, a las que acusa de obstaculizar el progreso, además de generar un cambio del modelo económico para dejar de depender del petróleo y el carbón, los principales generadores de recursos por exportaciones.

Petro denunció que el software que cuenta los votos fue manipulado en un intento por ayudar a Vargas Lleras a llegar a la segunda vuelta, lo que fue negado por el Gobierno y las autoridades electorales.

El candidato izquierdista instó a sus seguidores a observar el recuento de votos y amenazó con protestas de sus electores si no llega a la segunda vuelta.

Pero en la apertura de la jornada electoral, el presidente Santos dijo que existían plenas garantías y transparencia para todos los candidatos y los electores.

Unos 155.000 efectivos de las Fuerzas Armadas vigilaron el proceso electoral que transcurrió en paz y sin ataques por la desaparición en el conflicto de las FARC y la tregua unilateral que declaró el Ejército de Liberación Nacional (ELN) para facilitar los comicios.

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