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Hubo marchas contra su presencia

Dirigentes catalanes plantaron al rey en su primera visita tras crisis independentista

En medio de las tensiones con los sectores independentistas, el rey Felipe VI de España visitó Cataluña por primera vez en seis meses luego de su última aparición en la región, cuando marchó contra el terrorismo a días de los atentados producidos allí.

En medio de las tensiones con los sectores independentistas, el rey Felipe VI de España visitó Cataluña por primera vez en seis meses luego de su última aparición en la región, cuando marchó contra el terrorismo a días de los atentados producidos allí, y varios dirigentes catalanes de peso se ausentaron a la cita en protesta con el gobierno central del país.

El monarca presidió la cena previa a la inauguración del Mobile World Congress (MWC), donde llamó a mantener una «firme» cooperación entre el Gobierno central, la Generalitat de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona «con objetivos claros y en beneficio de todos», para que esta ciudad prolongue su historia de «éxito continuado».

En su discurso, Felipe VI se dirigió a los cerca de 200 invitados fundamentalmente en inglés, si bien con algunas frases en castellano y en catalán, idioma en el que ha subrayado que la cooperación entre el Gobierno de España, la Generalitat y el Ayuntamiento es «una clave evidente» del éxito logrado por la celebración del Congreso Mundial del Móvil en Barcelona desde 2006.

Pero los coletazos del intento independentista también se filtraron en la cena, a la que no asistieron las figuras políticas catalanas más importantes. De hecho Felipe no fue recibido en ningún acto oficial, ni por ninguna autoridad regional de peso más allá de la cena pautada en el Palau de la Música.

En la previa de la visita real, el expresidente regional de Cataluña, Carles Puigdemont, había admitido que Felipe «sería bienvenido» en esa comunidad cuando «pida perdón» por su papel en los acontecimientos posteriores a la consulta independentista del pasado 1 de octubre.

Similar rol cumplieron la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el presidente del parlamento catalán, Roger Torrent, quienes se ausentaron del encuentro con previo aviso. En declaraciones a la prensa, Colau había anticipado que no rendiría «pleitesía a un monarca que debería revisar su relación con Cataluña».

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